Desarrollo sociocomunitario

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El desarrollo comunitario supone en su esencia un modelo de organización social sustentado en la participación, en el que las personas que habitan en su comunidad, deben ser las protagonistas de su propio proceso de desarrollo, participando activamente del mismo, tomando decisiones sobre qué camino seguir y qué hacer en cada momento.

Para que un proceso de desarrollo comunitario sea posible, se debe tratar no sólo de mejorar materialmente las condiciones de vida de las personas que componen esa comunidad, sino de ampliar las capacidades de elección de cada una de esas personas: su autonomía.

La acción participativa debe ser una acción normalizada que no afecte solo a los grupos desfavorecidos, sino que sea una acción que afecta a todas las personas, los profesionales, los cargos, las situaciones o las responsabilidades que la configuran, ya que debe de ser una acción de todos, donde todos participen para conseguir las metas comunes; la mejora de lo nuestro. Es necesario aprender a participar asumiendo responsabilidades y generando una convergencia de los sectores de la sociedad afectados por problemas semejantes de manera horizontal.

Para despegar en estas acciones es necesario crear una cultura participativa entre la población en general y entre los propios profesionales, crear espacios para ello (presupuestos participativos) y tomar decisiones responsables donde puedan darse procesos de democracia participativa que permitan establecer un contrato social, en el que los elementos centrales sean los derechos y la ciudadanía, componentes imprescindibles para llevar a cabo un objetivo colectivo. Lo que se busca a toda costa es organizar y empoderar a la población y esto debe ser apoyado por las instituciones administrativas.

La ciudadanía empezara a tomarse en serio la participación cuando la Administración, al mismo tiempo se tome en serio a la ciudadanía y sus propuestas; es decir solo cuando la participación sea vinculante y útil, las personas invitadas a hacerlo se implicarán en estos procesos” (Collet, Gonzalez y Mas, 2005, p.61).

Se hace necesario para ello un desarrollo integral, que sea una representación real de todos los colectivos de la comunidad. Se parte de multiples perspectivas de análisis e intervenciones, que se adapten a las realidades de los contextos en el que se aplica y teniendo en cuenta siempre las inquietudes y necesidades de la comunidad.

Para poder llevar a cobo este desarrollo comunitario se necesita de dos estrategias importantes: la dinamización social como activación de relaciones e interacciones y la promoción social en busca de mejoras en el bienestar de los colectivos, siempre desde la solidaridad y el trabajo compartido.

Existen procedimientos metodológicos específicos para poder desarrollar este desarrollo social en la comunidad, la Investigación Acción Participativa y el trabajo en red. Este último se realiza con iniciativas abiertas y capaces de extender el modelo a otros espacios de participación, lo que permite un mayor empoderamiento de la población. Ambas herramientas nos permite cumplir con el propósito de implicar a los diferentes agentes locales ya que el apoyo de las políticas locales es fundamental.

La confianza en la capacidad crítica y de acción de la ciudadanía es garantía de que los movimientos comunitarios se adaptan de forma autónoma a las nuevas realidades y a los nuevos contextos.

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! Comentario

  1. 26 octubre, 2017    

    Nice blog, looking forward to read more…

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